Está cumpliendo
seis años de su llegada a esta frontera la pastilla que superó la expectativa
creada en la década del 60 por la píldora anticonceptiva dando origen a la
llamada revolución sexual.
Corrían los
primeros meses del año 1998 cuándo el mercado local ofrecía "bajo
sospecha" una pastilla fabricada por el laboratorio PFIZER considerada por
algunos como un afrodisíaco destinada a estimular el deseo sexual.
Fue en su momento
el tema obligado de la prensa local con una repercusión que llegó de inmediato
a las ciudades y pueblos del este uruguayo.
Al cumplirse un
nuevo aniversario de su llegada a las farmacias locales hemos recogido la
opinión de médicos y funcionarios de las farmacias a los efectos de elaborar
este informe.
Existe en primera
instancia una opinión generalizada de que la venta de Viagra
continúa en aumento pese al costo de la misma y la consulta médica
correspondiente.
Por otra parte hay
quienes sostienen que un consumo elevado puede causar dolores de cabeza y en
algunos casos problemas visuales. Señalan además que el uso simultáneo con
remedios para la hipertensión representan un serio
peligro para la salud.
Algunos médicos han
señalado que no basta que sus pacientes manifiesten algún tipo de disfunción y
les exigen algunos exámenes complementarios entre los que figuran los de sangre
y el llenado de un extenso cuestionario sobre su vida sexual.
La receta aludida
se ha convertido en un elemento de contención para muchas personas al encarecer
demasiado la comercialización del producto. La pastilla debe tomarse una hora
antes de las relaciones sexuales y nunca más de una pastilla por día.
Sobre la real eficiencia
han señalado que en los casos de impotencia psíquica se logra un 28 %,
impotencia orgánica 70 % y en los casos de impotencia mixta (psíquica y
orgánica) un 68 %.
Es tanta la
promoción de esta pastilla que hace unos años el periodista brasileño Paulo
Santana contaba su experiencia con la misma y los resultados de la misma.
En la parte
sustancial de la nota señalaba que "usé viagra
el viernes pasado. Conseguí dos comprimidos con un amigo recién llegado de los
Estados Unidos, que me obligó a prometer que solamente usaría el estimulante
sobre control médico."
Cuenta luego que su
pasaje por el consultorio del médico duró aproximadamente 60 minutos, que se
encontraba en perfectas condiciones y que el facultativo le dijo finalmente que
pasara luego para contarle el relato de su experiencia. Dice Santana
"calculé el momento del encuentro amoroso e ingerí el comprimido una hora
antes y por una demora circunstancial el encuentro ocurrió 80 minutos después.
Lo sorprendente, lo nuevo, lo que yo calificaría de increíble se desarrolló
después del orgasmo: como ya no me sucedía hace 20 años, permanecía intacta mi
función eréctil. Estaba intocable mi capacidad para proseguir con el sexo. Como
noté receptividad de mi compañera, después de fumar un cigarrillo volví a la
carga amorosa con ímpetu y decisión. Mi actividad era incesante, placentera y
orgullosa sobre todo por la euforia sensorial que estaba provocando en mi
compañera por mi disposición. Pero sobrevino luego lo más fantástico: después
de la cuarta relación se escuchó un balbuceo de ella: " vamos a descansar
un poco..." Disfruté aquel instante que en literatura se llama de gloria,
pues estaba totalmente rendida la otrora dama insaciable." En la parte
final del extenso artículo el periodista brasileño señalaba que "Hay que
tomar viagra, no importa el precio que cuesta. El
encuentro con la felicidad no tiene precio. El viagra
es el elixir de la juventud y la felicidad."