ciencia
Investigadores valencianos probarán en primates una terapia para curar lesiones
medulares antes de aplicarla en humanos
Los ensayos,
que lograron resultados exitosos en ratas parapléjicas, comenzarán a principios
de 2005 en el Centro Superior de Alta Tecnología de Valencia
Investigadores valencianos probarán en primates una terapia para curar lesiones
medulares como paso previo a su aplicación en humanos. El equipo que dirige
Ramón Cueto, que ya aplicó con éxito la técnica en ratas parapléjicas, iniciará
sus trabajos a comienzos de 2005 en el Centro Superior de Alta Tecnología de
Valencia.
ISABEL
DOMINGO/ VALENCIA
Tras una
década de continuos trabajos, a finales de 2000, científicos valencianos
consiguieron devolver la movilidad a ratas parapléjicas que tenían la medula
espinal completamente seccionada. La técnica empleada, el trasplante de glía
envolvente olfatoria, va a comenzar a aplicarse en primates para, en caso de dar
los resultados esperados, poder trasladarla a humanos.
La doctora Almudena Ramón Cueto, directora de la Unidad de Regeneración Neural
del Instituto de Biomedicina de Valencia-CSIC, anunció a LAS PROVINCIAS que a
principios de 2005 se iniciará la segunda fase de la investigación en
regeneración de la médula espinal de primates.
Los ensayos con primates, que deben finalizar en 2007, se desarrollarán en el
Centro Superior de Alta Tecnología para la Investigación en Biomedicina y
Transplantes de Tejidos y Órganos de la Comunidad Valenciana (CSAT), ya que el
equipo de la doctora Ramón, formado por diez científicos, ha firmado un convenio
de colaboración con la Conselleria de Sanidad para realizar allí estas
investigaciones.
Según Ramón, “el objetivo final es encontrar una terapia que permita reparar las
lesiones medulares en humanos. Somos de la firme opinión de emplear, como paso
previo a la realización de ensayos clínicos en personas, la experimentación en
primates, ya que no es posible dar el salto de roedores a personas por las
diferencias en el sistema nervioso de ambas especies”.
Metodología única
“La primera parte de este estudio, desarollada de 2002 a 2004 mediante financión
de la Junta de Castilla y León, nos ha permitido poner a punto la metodología
necesaria para la obtención y cultivo de las células, el cuidado y atención a
primates y los protocolos para evaluar los resultados, algo que no exisitía”,
detalló esta científica.
En la actualidad, el laboratorio que dirige Almudena Ramón es el único del mundo
que tiene la posibilidad de probar en primates nuevas terapias sobre
regeneración medular.
El paso que ahora debe dar este equipo es conseguir extraer un bulbo olfatorio y
dejar el otro para que no se pierda el sentido del olfato. “Posteriormente hay
que trasplantarlo a la médula espinal y ver las reacciones”, dijo.
Glía envolvente olfatoria
¿Por qué interesan las células de glía envolvente? Esta investigadora detalló
que, leyendo la literatura, se dio cuenta de que el bulbo olfatorio es una parte
del sistema nervioso en el que es posible la regeneración de axones o fibras
lesionadas.
Según Ramón Cueto, “si estas células estaban favoreciendo la regeneración de
axones en su estructura, a lo mejor trasplantándola a la médula espinal, se
conseguía que se regenerara la médula espinal lesionada, como descubrimos en
ratones”.
A partir de ese avance, se establecieron las condiciones científicas para
caracterizar la expresión molecular de la gía envolvente olfatoria y para
entender los mecanismos implicados en el crecimiento de los axones.
Las ventajas que tienen estas células son, según la directora de la Unidad de
Regeneración Neuronal, su capacidad de migración y su obtención de donantes
adultos, “lo que quiere decir que se ofrece la posibilidad de hacer trasplantes
autólogos, es decir, que cada persona podría ser su propio donante.
Este tipo de trasplante evitaría el rechazo del tejido y la dificultad para
encontrar un donante adecuado, el paciente no debe tomar inmunosupresores
durante toda su vida y se evitan problemas éticos “porque no se emplean células
madre embrionarias”.
Lesiones crónicas
Los trasplantes diferidos son otra de las líneas de investigación de este grupo.
“Queremos ver si los animales que llevan un perido más prolongado de tiempo
responden de forma positiva al injerto de glía”, detalló la doctora Ramón. Si
tuviera éxito, la terapia se podría aplicar en lesiones medulares de larga
duración.
“Esto permitiría tener una ventana temporal, es decir, que el trasplante no
tendría que realizarse nada más ocurriese la lesión, sino que podría hacerse en
el momento idóneo para el paciente”, apuntó la investigadora. “Nuestro proyecto
tiene un valor importantísimo por lo que podría suponer tener éxito en la
terapia”, apostilló.
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